Por qué el pie necesita atención especial
Con el tiempo, la diabetes puede disminuir la sensibilidad de los pies, un fenómeno conocido como neuropatía, y también afectar la circulación. Cuando eso ocurre, una herida, una ampolla o una grieta pueden pasar desapercibidas durante días o semanas. Como la persona no siente dolor, muchas veces la lesión ya está avanzada cuando se descubre.
Por eso, la prevención empieza en casa. Revisar los pies a diario y cuidarlos de forma sencilla es una de las medidas más efectivas para evitar complicaciones.
Señales de alerta
Consulta sin esperar si notas alguno de estos signos:
Una herida que no mejora después de algunas semanas.
Enrojecimiento, calor o hinchazón que aumenta con el tiempo.
Secreción, pus o mal olor.
Cambios de color en la piel, como tonos morados, oscuros o muy pálidos.
Uñas encarnadas con enrojecimiento, dolor o secreción.
Callos o durezas que se rompen, sangran o cambian de forma.
Fiebre o malestar general junto con una herida en el pie.
Sensación de frío constante en un pie o diferencia clara de temperatura entre ambos.
Cómo revisar tus pies cada día
No hace falta mucho tiempo, pero sí constancia. Siéntate en un lugar con buena luz y revisa la planta, los talones, los bordes del pie y los espacios entre los dedos. Si no alcanzas a verlos, usa un espejo o pide ayuda a alguien de confianza. Si notas algo distinto al día anterior, anótalo y consulta si persiste.
Cuidados diarios
Lava tus pies todos los días con agua tibia, no caliente. Comprueba la temperatura con la mano, o con el codo si tienes poca sensibilidad.
Sécalos bien, especialmente entre los dedos, porque la humedad favorece las infecciones.
Hidrata la piel, pero no entre los dedos.
No camines descalzo, ni siquiera dentro de casa.
Usa calzado cómodo, cerrado y de la medida correcta. Evita zapatos apretados, con costuras internas o con tacones altos.
Revisa el interior de tus zapatos antes de ponértelos.
Usa calcetines sin elástico apretado, preferiblemente de algodón.
Corta las uñas en línea recta y con cuidado, o pide que lo haga un profesional si tienes poca visión o dificultad para alcanzar tus pies.
Lo que conviene evitar
No cortes callos ni durezas por tu cuenta, ni con cuchillas ni con productos fuertes.
No uses remedios caseros, cataplasmas ni sustancias irritantes sobre una herida.
No apliques calor directo, como bolsas de agua caliente o estufas, porque puedes quemarte sin darte cuenta.
No camines mucho si tienes una herida abierta sin evaluar.
No esperes a que el dolor aparezca para consultar, porque en la diabetes el dolor puede no ser la primera señal.
Cuándo ir a urgencia
Si tienes fiebre, si la piel del pie se ve negra o muy morada, si el dolor aumenta de forma repentina, si la herida empeora en uno o dos días o si el pie se ve frío, pálido y sin sensibilidad, no esperes una consulta programada. Acude a un servicio de urgencia.
Cómo puede ayudarte una consulta a domicilio
Muchas personas prefieren que su herida sea evaluada en casa, sin traslados, sin salas de espera y sin tener que caminar con el pie lastimado. En una consulta a domicilio, Bryam puede revisar la herida, explicarte el estado del pie, orientarte sobre el cuidado diario y coordinar el seguimiento necesario. Si la evaluación presencial no es urgente, una teleconsulta por videollamada también permite orientarte y decidir los próximos pasos.
Este artículo es informativo y no reemplaza una evaluación médica. Ante cualquier síntoma, consulta a tu médico.
Dr. Bryam Blanco Santana, médico cirujano
¿Quieres agendar tu consulta?
Atención por videollamada o a domicilio en La Florida, Macul, Ñuñoa, Providencia, Las Condes y Melipilla.
Este artículo es informativo y no reemplaza una consulta médica.